• sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • sl.001
  • Faro del Saber Bicentenario Parque Lira
  • Edgar Allan Poe
  • Carlos Fuentes - Alejo Carpentier
  • José Agustín - Gabriel García Márquez
  • Centro Mexicano de Escritores
  • Centro Mexicano de Escritores
  • Julio Cortázar
Imprimir
PDF

VICTOR HUGO (1802-1885)

Escrito por Museo del Escritor.

Es uno de los escritores que más ha trascendido a lo largo de la historia, nació el 26 de febrero de 1802 en Besanzón, Francia; sin embargo a poco más de 210 años de su nacimiento la lectura de sus textos sigue siendo común, ya que hoy en día es considerado como uno de los escritores más importantes e influyentes de la lengua francesa. El Museo del Escritor compila en el siguiente texto más datos sobre la vida y obra de Víctor Hugo.

A lo largo de su vida fue además de novelista romántico un dramaturgo, poeta, dibujante, político e intelectual que se comprometió siempre con temas competentes a su país es relación a la historia, pero sobre todo a la literatura. Nació compartiendo la vocación de la escritura con sus hermanos Eugene Hugo y Abel Hugo, también escritores.

Su infancia la vivió en al menos tres naciones, Francia, Italia y España fueron los destinos en los que el poeta y sus hermanos crecieron debido a que su padre formó parte del ejército francés. Ya acercándose a la adolescencia regresó a París en el año de 1815, con la finalidad de continuar sus estudios que para ese entonces ya se encontraban direccionados hacía la literatura.

Tiempo después de concluir sus estudios, publicó su primer libro Odas y poesías diversas, que salió a la luz en 1822. El éxito que tuvo con esta primera compilación de sus poemas le abrió las puertas a la fama e incluso a la admiración de sus contemporáneos. En poco tiempo logró posicionarse como una de las figuras más importantes del romanticismo francés.

Como se ha mencionado, la política no estuvo separada de la vida del autor, inicialmente en las filas de la monarquía obtuvo el título de Par de Francia, bajo el reinado de Felipe de Orleans. Sin embargo, en 1848 con el comienzo de la revolución su perspectiva política cambió y desde ese momento compaginó más con la idea de la república. En el siglo XIX un cambio de esa dimensión no era cosa fácil y tenía sus implicaciones y consecuencias, como las que enfrentó Víctor Hugo a quien esta situación lo obligó a exiliarse quince años en Bélgica y en Gran Bretaña.

La producción poética del autor es muy grande, entre los títulos más populares que escribió se encuentran: Las Orientales, Hojas de Otoñoy Los castigos.Además a Víctor Hugo se le recuerda por obras teatrales como Cromwell que data de 1827 y Hernanipublicada en 1830. Así como por la novela gótica El jorobado de Notre Dame de 1831  y la novela Los miserablespublicada en 1862. Estos títulos y muchas obras más conforman el acervo que dejó a la literatura no sólo francesa sino universal.

Víctor Hugo murió en mayo de 1885 a la edad de 83 años, en Paris la capital francesa; pero ha sido un escritor que logró romper con las barreras del tiempo y hoy en día sus textos siguen circulando, además de que varias de sus obras han sido adaptadas al cine, tal es el caso de El jorobado de Nôtre Dame en una versión infantil de Disney y Los miserables que además del campo cinematográfico llegó también a Japón en 1977 en forma de una serie de animada.

El Museo del Escritor termina este recuento de la vida y obra del escritor francés y deja para sus lectores una de las poesías en las que Victor Hugo habla de la fortaleza de la mujer.

 

La mujer caída

 

¡Nunca insultéis a la mujer caída!

Nadie sabe qué peso la agobió,

ni cuántas luchas soportó en la vida,

¡hasta que al fin cayó!

¿Quién no ha visto mujeres sin aliento

asirse con afán a la virtud,

y resistir del vicio el duro viento

con serena actitud?

Gota de agua pendiente de una rama

que el viento agita y hace estremecer;

¡perla que el cáliz de la flor derrama,

y que es lodo al caer!

Pero aún puede la gota peregrina

su perdida pureza recobrar,

y resurgir del polvo, cristalina,

y ante la luz brillar.

Dejad amar a la mujer caída,

dejad al polvo su vital calor,

porque todo recobra nueva vida

con la luz y el amor.