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CIEN AÑOS DE OCTAVIO PAZ (1914-1998)

Escrito por Museo del Escritor.

Hoy recordamos a uno de los escritores más laureados de las letras mexicanas. Nació durante la Revolución mexicana y provenía de una familia con antecedentes literarios. Se trata de Octavio Paz, autor de obras como El laberinto de la soledad y uno de los más grandes poetas en nuestro idioma. Su legado abarca varios géneros, como la poesía y el ensayo, en todos alcanzó niveles de brillantez importantes.

Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo

un cuerpo como día derramado

y noche devorada;

la luz de unos cabellos

que no apaciguan nunca

la sombra de mi tacto….[1]

 

Octavio Paz estudió en la facultad de Leyes y posteriormente en la de Filosofía y Letras, ambas de la Universidad Nacional Autónoma de México, sin embargo su interés por la literatura se había manifestado desde mucho tiempo antes, pues había comenzado a escribir poesía desde temprana edad.

Una de las etapas de vida más representativas de este gran poeta se presentó en 1936 cuando el autor de Entre la piedra y laflor se trasladó a España para combatir en la Guerra Civil desde la trinchera republicana, además de que participó activamente en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Después de regresar a México fundó en 1938 las revistas Taller y El Hijo Pródigo. Estas nuevas experiencias sembraron en él la necesidad de continuar con sus estudios, por lo que gracias a una beca en 1944 se trasladó a Estados Unidos y posteriormente ingresó al Servicio Exterior mexicano.

Paz es reconocido como una persona que aportó activamente al ámbito cultural del país a través del desarrollo de diferentes actividades, en primera instancia participó en la publicación de innumerables revistas, entre las que se agregan al listadoPlural y Vuelta. También se desempeñó como profesor, conferencista, periodista y diplomático.

Uno de los aspectos más sobresalientes de su obra poética es el abandono de las formas clásicas, fue un autor que privilegió el fondo a la forma e intentó dejar a las palabras hacer el trabajo estético. Se le puede adjudicar el molde de la modernidad, aunque su obra es de alcances tales que toda etiqueta le queda pequeña.

En cuanto a sus ensayos, de una calidad equivalente a la de su poesía, se puede mencionar que abarcó gran variedad de temas. Entre ellos la antropología del mexicano, como en su afamada obraEl laberinto de la soledad. También abundan, especialmente en su poesía, temáticas relacionadas con el amor, erotismo, religión y el ser.

Octavio Paz buscó no sólo escribir y publicar, sinogenerar formas de difundir y compartir la literatura y la cultura también eran algunos de sus objetivos, es por ello que en 1955 fundó el grupo poético “Poesía en Voz Alta”, donde estas esenciales labores eran llevadas a cabo. Posteriormente continuó colaborando con más publicaciones mexicanas, esta vez en la Revista Mexicana de Literatura y en El Corno Emplumado. La importancia de todo su trabajo en las distintas revistas mencionadas, radica en que es en esta gran cantidad de acervo hemerográfico donde se puede encontrar también un importante legado del autor que permite apreciar además otra faceta del escritor, así como sus posturas sociales, políticas y culturales, que en conjunto conforman para el lector una perspectiva del entorno del autor.

Como se ha mencionado, Octavio Paz además de ser escritor, no estuvo alejado del ámbito político y durante años su actividad diplomática fue importante, la labor más significativa que tuvoen este sentido se encuentra quizá en su trabajo como embajador de México en la India, experiencia que le enriqueció en el ámbito político, pero sin duda también en el intelectual y que pudo ser trasladada a su poesía y escritura. Sin embargo, toda su actividad política terminó cuando el 2 de octubre 1968 renunció a su cargo, lo anterior como un acto de protesta contra la política que el gobierno mexicano tomó ante el Movimiento Estudiantil de ese año.

El nombre de Octavio Paz tiene varios significados inmersos, al enunciarlo se evoca al poeta, narrador, ensayista, traductor o editor, según sea el caso, pero sin duda con ese nombre se recuerda sobre todo en lo general a un gran impulsor de las letras mexicanas, que fue sin duda al mismo tiempo un hombre controvertido, que discutía sobre situaciones de su país, yendo del ámbito artístico, hasta el político y el social, pero que nunca dejó de expresar su sentir.

El trabajo literario de Paz fue recocido no sólo en nuestro país, sino que internacionalmente recibió reconocimientos importantes como lo son el premio Príncipe de Asturias, el Premio Cervantes y el de Tocqueville. Pero sin duda uno de los reconocimientos más significativos de su historia llegó en 1990, al ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura por el reconocimiento universal a su obra y convertirse en uno de los seis escritores latinoamericanos en obtener esta presea.

Su obra poética se encuentra conformada por quince títulos entre los que destacan Luna silvestre de 1933; Bajo tu clara sombra y otros poemas sobre España que fue publicada en 1937; Águila o sol, Semillas para un himno y La estación violenta, todas ellas de la década de 1950, así comoRenga y Árbol de adentro, de 1972 y 1987 respectivamente.

En cuanto a su producción en prosa se reconocen al menos once obras, la más popular de ellas es el ya citado libro: El laberinto de la soledad que vio la luz en 1950 y en cuyas primeras líneas se puede leer lo siguiente:

A TODOS, en algún momento, se nos ha revelado nuestra existencia como algo particular, intransferible y precioso. Casi siempre esta revelación se sitúa en la adolescencia. El descubrimiento de nosotros mismos se manifiesta como un sabernos solos; entre el mundo y nosotros se abre una impalpable, transparente muralla: la de nuestra conciencia.

Además de este texto se encuentran: El arco y la lira; Los hijos del limo; El ogro filantrópico;Tiempo nubladoy Hombres de su siglo, por mencionar sólo algunos. Tanto su poesía como sus ensayos representan obras de gran valor para las letras hispanas, su estilo y talento eran notorios y en cada una de ellas encontramos una pieza digna de conservarse para siempre en el gusto de los lectores.

La vida sentimental de Octavio Paz estuvo marcada principalmente por tres mujeres, la primera de ellas fue la también escritora Elena Garro, con quien estuvo casado de 1938 a 1959, juntos tuvieron una hija: Helena Paz, quien el día de ayer, una tarde antes de cumplirse el centenario del natalicio de su padre, murió de causas naturales en Cuernavaca Morelos. Helena y su madre, según narra un Artículo de René Avilés Fabila citado por Carmen Aristegui, después de la renuncia de Paz se vieron en la necesidad de salir del país al ser acusadas de formar parte del Movimiento Estudiantil del 68 y ser perseguidas por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.

Paz terminó su matrimonio con la autora de la novela Recuerdos del porvenir y tras concluir su segundo matrimonio, se unió a Marie José Tramini, quien vio morir al literato el  19 de abril de 1998  en la Casa de Alvarado, Coyoacán, dentro de la Ciudad de México. El matrimonio se había trasladado ahí debido a que un incendio destruyó su departamento anterior, en donde además se perdió parte de la biblioteca del autor. Esta casa sostuvo por algunos años a la Fundación Octavio Paz y hoy en día arropa a la Fonoteca Nacional.

Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de uno de los representantes más importantes de la poesía mexicana, que en sus textos demostró un dominio natural de la sensibilidad y el lenguaje, que tejió con palabras, versos, rimas y poesía la historia que le tocó vivir. Concluimos así este recuento de su vida y obra y el Museo del Escritor deja para ustedes el siguiente poema del Nobel de Literatura: “Tus ojos”.

 

Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima, 
silencio que habla, 
tempestades sin viento, mar sin olas, 
pájaros presos, doradas fieras adormecidas, 
topacios impíos como la verdad, 
otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas, 
playa que la mañana encuentra constelada de ojos, 
cesta de frutos de fuego, 
mentira que alimenta, 
espejos de este mundo, puertas del más allá, 
pulsación tranquila del mar a mediodía, 
absoluto que parpadea, 
páramo.



[1] Fragmento del oema “Bajo Tu Clara Sombra” de Octavio Paz