Imprimir

JEAN PAUL SARTRE (1905-1980)

Escrito por Museo del Escritor.

"No se es escritor por haber elegido decir

ciertas cosas, sino por la forma en que se digan"


Hablar de Jean Paul Sartre significa recordar a un filósofo, dramaturgo, novelista y periodista francés, una persona destacada por su intelectualidad y crítica a quien el día de hoy recordamos en el Museo del Escritor con motivo de su aniversario luctuoso. Ayer hablamos de Simone de Beauvoir su amante y compañera, hoy es turno de dedicar las siguientes líneas a conocer un poco más acerca del afamado escritor francés.

Sartre nació en París el 21 de junio de 1905, su padre era un militar naval y falleció a los pocos meses del nacimiento de su hijo, por lo que la crianza de Jean Paul estuvo a cargo de su madre, hermana y abuelo. La preparación académica de Sartre fue buena, primero entró al liceo Henri IV de París, sin embargo al año siguiente se mudó a La Rochelle, ahí continuó sus estudios que le permitirían en 1920 ingresar a la "École Normale Supérieure”, en donde en 1929 conoció a su compañera de vida Simone de Beauvoir. Sartre salió de esta universidad en 1929 no sólo con la licenciatura sino con doctorado en Filosofía.

Posteriormente tuvo que enfilar como soldado del Ejército Francés durante la segunda Guerra Mundial, época en que estuvo preso en manos del ejército alemán durante un año y después de recuperar su libertad regresó a Francia donde comenzó a dar clases en el Condorcet, durante este mismo periodo colaboró con Albert Camus en el periódico Combat.

Años más tarde, cuando dejó de dar clases, fundó junto con la feminista Simone de BeauvoirLes tempsmodernes, una revista política y literaria de la que fue director y en la que estaban explícitos sus ideales.

Jean Paul Sartre fue siempre un arduo crítico, especialmente durante la guerra fría y aunque comenzó a relacionarse de manera activa con el socialismo y comunismo, nunca se afilió al Partido Comunista Francés, acto que le permitió mantener la libertad para criticar abiertamente las intervenciones militares soviéticas tanto en Hungría como en Checoslovaquia. Su relación con el comunismo se encontraba en un vaivén. De acuerdo con sus ideales políticos se opuso a la Guerra de Vietnam, y de la mano de Bertrand Russell y otros críticos e intelectuales del momento organizó un tribunal que tenía como propósito el de exhibir los crímenes de guerra de los Estados Unidos.

El trabajo de Sartre comenzó a tener un impacto dentro y fuera de las fronteras de su país, por lo que en 1964 le fue otorgado el premio Nobel de Literatura pero el autor francés lo rechazó debido a que el acto de aceptarlo afectaría según él directamente su identidad como filósofo.

Sartre es recordado también como uno de los representantes más significativos del existencialismo, corriente que quedó plasmada en gran infinidad de líneas escritas por el autor. Las obras filosóficas de Sartre se emparentaban con la fenomenología del filósofo alemán Edmund Husserl, así como con los filósofos alemanes Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Martin Heidegger quienes aportaban amplios conocimientos en el rubro de la metafísica, todos ellos aunados a la teoría social de Karl Marx conjugaron la visión del existencialismo, que en tiempos de Sartre logró ser una corriente ampliamente conocida.

Su vida fue tan polémica como lo fue él mismo, su relación con Simone de Beauvoir era quizá muy liberal para la época y sin embargo fue siempre su compañera, hasta el último instante cuando falleció el 15 de abril de 1980.

Entre sus obras más destacadas se encuentra primero que nada el ensayo filosófico El ser y la nada el cual logró publicar en 1943 aún bajo la sombra del ejército alemán que lo tenía capturado y donde concebía a los humanos como seres que aceptan la responsabilidad de sus propias acciones y por ende se rebelan contra la autoridad y el mundo sin impregnarse de prejuicios o ataduras morales y/o sociales.Además de ensayos filosóficos y novelas escribió obras teatrales como la antiautoritaria Las moscas de 1943. Después de dejar la enseñanza, cerca de la década de 1950 sus actividades literarias se encuentran fuertemente apegadas a la crítica política.

Uno de los aspectos que Sartre siempre manifestó en sus escritos fue la libertad del hombre, tema que sería central desde cualquiera de los puntos de análisis que él decidiera expresarlo, es por ello que las obras de teatro y novelas de Sartre expresan su creencia de que la libertad y el saberse responsable, son dos de los máximos valores que constituyen la vida del hombre. Es decir, que manifestó siempre la necesidad de una confianza propia del ser humano en su capacidad de sostener valores, preponderaba a cualquier yugo social o religioso.

"Quien es auténtico, asume la responsabilidad

por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es"

 

Además de estos textos filosóficos y sociales, dentro del legado del autor se reconocen también las novelas, entre las que destaca La Náusea publicada en 1938 así como la conocida serie narrativa Los caminos de la libertad, que nunca fue acabada y la cual comprende los textos La edad de la razón, El aplazamientoyLa muerte en el alma; también un conjunto de obras teatrales entre las que podemos citar A puerta cerrada y La puta respetuosaambas de la década de 1940, así como Los secuestradores de Altona de 1959; finalmente otro de los textos que constituye su herencia literaria y el cual recomendamos ampliamente es su autobiografía que llevó por título Las palabrasde 1964, en el cual habla de su infancia, su padre, sus creencias y sobre todo su quehacer como escritor, esta magnífica obra reveladora culmina con las siguientes líneas, con las cuales el Museo del Escritor cierra el recuento de la vida y obra de Sartre:

Lo que me gusta de mi locura es que me ha protegido, desde el primer día, contra las seducciones de la élite; nunca he creído ser el feliz propietario de un «talento»; mi único objetivo era el de salvarme —nada en las manos, nada en los bolsillos— por el trabajo y la fe. Como consecuencia, mi pura opción no me elevaba por encima de nadie: sin equipo, sin herramientas, me he metido entero en la tarea para salvarme entero. Si coloco a la imposible Salvación en el almacén de los accesorios, ¿qué queda? Todo un hombre, hecho de todos los hombres y que vale lo que todos y lo que cualquiera de ellos.[1]



[1] Jean Paul Sartre, Las Palabras.