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WILLIAM FAULKNER (1987 – 1962)

Escrito por Museo del Escritor.


"Los que pueden actúan, y los que no pueden,

y sufren por ello, escriben"

 

Este domingo con motivo de su aniversario luctuoso recordamos a William Faulkner,  un escritor estadunidense que nació en  el año de 1987 en  New Albany, Estados Unidos. Creció dentro de una familia sureña tradicional que tenía arraigadas varias prácticas conservadoras consecuencia de la Guerra de Sucesión y que además contaba con una figura militar en casa, el bisabuelo de William era el  coronel William Clark Faulkner, quien en algún momento escribió una novela romántica.

Faulkner era el mayor de cuatro hermanos que crecieron en el sur de  Estados Unidos. El estilo de vida de William y su familia sirvió de inspiración al autor, pues en sus cerca de veinte novelas hace un retrato del viejo y nuevo sur de su natal país; es innegable que con la descripción de la vida sureña alimentó gran  parte de su literatura, sin embargo ésta no sólo se limitó a ello, sino que se nutrió de las experiencias que Faulkner recogió a lo largo de sus múltiples viajes.

A pesar de que el autor de Los invictos (1938) comenzó a publicar con la clara intención de lograr ser un exitoso literato, su éxito no llegó sino hasta 1929, después de que salió a la luz su famosa novela El ruido y la furia. Un texto particular que basaba su narración  en cuatro voces, las cuales no  son fáciles de comprender para el lector, pues entre ellas se incluye la de un retrasado mental. Sin embargo fue precisamente este tono experimental que utilizó lo que magnificó la importancia y brillantez de su texto, pues  con la manera de narrar la novela basada en la técnica del “torrente de conciencia” logró una presentación directa de los personajes no gracias a la descripción, como se hace comúnmente, sino a la exposición clara y directa de los pensamientos de cada uno.

La narración experimental siguió caracterizando las novelas de Faulkner. En su texto ¡Absalón, Absalón!publicado en 1936, no hay una estructura temporal  definida del relato, en lugar de la linealidad narrativa lo que el autor presenta es tiempo y espacio construidos laberínticamente, los cuales hay que seguir mediante las conversaciones o el recuerdo. Otro claro ejemplo del carácter experimental de la obra de Faulkner  se encuentra en su libro Las palmeras salvajes que salió a la luz en 1939; el texto está conformado por dos novelas  presentadas con capítulos intercalados, que si bien son la separación entre una y otra, son también la posibilidad de un juego de ironías con ambas novelas.

A lo largo de la historia se ha descrito aWilliam Faulkner como un escritor compulsivo, que disfrutaba de escribir por las noches y durante largos periodos de tiempo, se dice además que el autor se caracterizaba por tener un carácter excesivo, entre muchas otras actitudes de este tipo. Quizá estos comportamientos pudieron consolidar el estereotipo, además aunado a ello se encuentra su alcoholismo, a pesar de haber alcanzado el éxito relativamente joven, el autor vivió varios años en crisis por esta enfermedad. Sin embargo ante todo ello, su figura se reivindicó con varios factores; su escritura, la fantasía propia de sus éxitos, la particularidad de sus textos, la fina manera de criticar y finalmente la llegada del reconocimiento a su obra con el premio Nobel de Literatura que le fue otorgado en 1950, fueron situaciones que demostraron que en Faulkner había un autor digno representante de su país, que trascendería no sólo en Estados Unidos, sino que dejaría huella en la literatura universal. 

A partir de que recibió el Premio Nobel, fue reconocido con numerosos premios, honores, así como oportunidades de escribir guiones cinematográficos, esta última actividad la tomó principalmente por cuestiones económicas. Con estas acciones se acrecentó la popularidad del autor, al grado de ser nombrado embajador itinerante. Sus últimos años de vida  transcurrieron llevando a cabo todo tipo de actividades relacionadas con su popularidad literaria.

Este es Faulkner, un autor representativo que exige mucho a sus lectores debido al estilo de la narrativa que maneja; escribió con frases complejas, pensamientos entrelazados, ironías, críticas y poca linealidad. Gracias a esta forma de escribir fue reconocido internacionalmente, pues se demostró que en sus novelas se encontraba más allá de la descripción de la vida sureña y las problemáticas de su país, después de recibir el Nobel, de ser traducido a diferentes idiomas y de alcanzar fama internacional quedó demostrado que en la literatura y el legado de Faulkner podemos encontrar novelas sólidas con amplio carácter crítico que además se hallan acompañadas de ironía y sentido del humor.

Entre el legado del escritor estadunidense se encuentran diversos cuentos y novelas como: Mientras agonizo, Luz de agosto, El villorrio, Intruso en el polvo, La ciudad,  Una fábula y Los rateros; estas dos últimas fueron reconocidas con el premio Pulitzer en 1955 y 1962, respectivamente.

 

“Algunas personas son amables

lo porque no se atreven a ser de otra forma”

William Faulkner

 

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WILLIAM FAULKNER (1987 – 1962)

Los que pueden actúan, y los que no pueden,

y sufren por ello, escriben

 

Este domingo con motivo de su aniversario luctuoso recordamos a William Faulkner,  un escritor estadunidense que nació en  el año de 1987 en  New Albany, Estados Unidos. Creció dentro de una familia sureña tradicional que tenía arraigadas varias prácticas conservadoras consecuencia de la Guerra de Sucesión y que además contaba con una figura militar en casa, el bisabuelo de William era el  coronel William Clark Faulkner, quien en algún momento escribió una novela romántica.

Faulkner era el mayor de cuatro hermanos que crecieron en el sur de  Estados Unidos. El estilo de vida de William y su familia sirvió de inspiración al autor, pues en sus cerca de veinte novelas hace un retrato del viejo y nuevo sur de su natal país; es innegable que con la descripción de la vida sureña alimentó gran  parte de su literatura, sin embargo ésta no sólo se limitó a ello, sino que se nutrió de las experiencias que Faulkner recogió a lo largo de sus múltiples viajes.

A pesar de que el autor de Los invictos (1938) comenzó a publicar con la clara intención de lograr ser un exitoso literato, su éxito no llegó sino hasta 1929, después de que salió a la luz su famosa novelaEl ruido y la furia. Un texto particular que basaba su narración  en cuatro voces, las cuales no  son fáciles de comprender para el lector, pues entre ellas se incluye la de un retrasado mental. Sin embargo fue precisamente este tono experimental que utilizó lo que magnificó la importancia y brillantez de su texto, pues  con la manera de narrar la novela basada en la técnica del “torrente de conciencia” logró una presentación directa de los personajes no gracias a la descripción, como se hace comúnmente, sino a la exposición clara y directa de los pensamientos de cada uno.

La narración experimental siguió caracterizando las novelas de Faulkner. En su texto ¡Absalón, Absalón!publicado en 1936, no hay una estructura temporal  definida del relato, en lugar de la linealidad narrativa lo que el autor presenta es tiempo y espacio construidos laberínticamente, los cuales hay que seguir mediante las conversaciones o el recuerdo. Otro claro ejemplo del carácter experimental de la obra de Faulkner  se encuentra en su libro Laspalmerassalvajesque salió a la luz en 1939; el texto está conformado por dos novelas  presentadas con capítulos intercalados, que si bien son la separación entre una y otra, son también la posibilidad de un juego de ironías con ambas novelas.

A lo largo de la historia se ha descrito aWilliam Faulkner como un escritor compulsivo, que disfrutaba de escribir por las noches y durante largos periodos de tiempo, se dice además que el autor se caracterizaba por tener un carácter excesivo, entre muchas otras actitudes de este tipo. Quizá estos comportamientos pudieron consolidar el estereotipo, además aunado a ello se encuentra su alcoholismo, a pesar de haber alcanzado el éxito relativamente joven, el autor vivió varios años en crisis por esta enfermedad. Sin embargo ante todo ello, su figura se reivindicó con varios factores; su escritura, la fantasía propia de sus éxitos, la particularidad de sus textos, la fina manera de criticar y finalmente la llegada del reconocimiento a su obra con el premio Nobel de Literatura que le fue otorgado en 1950, fueron situaciones que demostraron que en Faulkner había un autor digno representante de su país, que trascendería no sólo en Estados Unidos, sino que dejaría huella en la literatura universal. 

A partir de que recibió el Premio Nobel, fue reconocido con numerosos premios, honores, así como oportunidades de escribir guiones cinematográficos, esta última actividad la tomó principalmente por cuestiones económicas. Con estas acciones se acrecentó la popularidad del autor, al grado de ser nombrado embajador itinerante. Sus últimos años de vida  transcurrieron llevando a cabo todo tipo de actividades relacionadas con su popularidad literaria.

Este es Faulkner, un autor representativo que exige mucho a sus lectores debido al estilo de la narrativa que maneja; escribió con frases complejas, pensamientos entrelazados, ironías, críticas y poca linealidad. Gracias a esta forma de escribir fue reconocido internacionalmente, pues se demostró que en sus novelas se encontraba más allá de la descripción de la vida sureña y las problemáticas de su país, después de recibir el Nobel, de ser traducido a diferentes idiomas y de alcanzar fama internacional quedó demostrado que en la literatura y el legado de Faulkner podemos encontrar novelas sólidas con amplio carácter crítico que además se hallan acompañadas de ironía y sentido del humor.

Entre el legado del escritor estadunidense se encuentran diversos cuentos y novelas como: Mientras agonizo, Luz de agosto, El villorrio, Intruso en el polvo, La ciudad,  Una fábula y Los rateros; estas dos últimas fueron reconocidas con el premio Pulitzer en 1955 y 1962, respectivamente.

 

“Algunas personas son amables

lo porque no se atreven a ser de otra forma”

William Faulkner