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ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY (1900–1944).

Escrito por Museo del Escritor.

“El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va.”

Hoy se cumple un año más de la muerte del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, a quien seguramente la mayoría de nuestros lectores recuerda por su clásico libro El principito, que salió a la luz en 1943.

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Antoine de Saint-Exupéry fue el tercer hijo de una familia aristocrática, tenía cuatro hermanos y su padre poseía el título de vizconde. Fue un niño que desde sus primeros años estuvo muy unido a su madre, quizá debido a que su padre falleció cuando el autor tenía tan sólo cuatro años. La sensibilidad y cultura que caracterizaban a su madre, fueron dos factores que marcaron profundamente a Saint-Exupéry. Jamás perdió esa cercanía que tenía con ella, y a pesar de su éxito y la distancia que muchas veces lo separó, entre ellos siempre hubo un constante envío de correspondencia.

Saint-Exupéry llevó su trabajo como literato de la mano de su afición por la aviación, la cual en esa época, era una actividad difícil y peligrosa; sin embargo su pasión por este trabajo lo convirtió en uno de los pioneros de los vuelos postales internacionales. Evidentemente estas experiencias como piloto sirvieron muchas veces de inspiración para sus obras, ya que relatos de un aviador nutrieron muchas de ellas. Tras varios años de realizar paralelamente las dos actividades, llegó finalmente en 1926 a un punto decisivo en su vida, cuando publicó la novela breve El aviador. Desde ese entonces a cada escala de su pilotaje correspondía una producción literaria. Para 1928, mientras era jefe de área en el Sahara, se dedicó a escribir su novela Correo del Sur.

Muchos son los libros que el autor regaló a la literatura francesa e internacional, entre ellos podemos mencionar: Vuelo nocturno (1931), Tierra de hombres, publicado en 1939, Piloto de guerra (1942), que escribió después de luchar en la Segunda Guerra Mundial como parte de la aviación francesa; o Ciudadela (obra póstuma), por mencionar algunos. Pero sin duda Le Petit Prince, en español conocido como El principito, fue su libro más famoso. Un cuento poético, cuya característica principal es que se encuentra acompañado de ilustraciones hechas por el autor con acuarelas.

En este texto se relatan las peripecias de un piloto que tras haber quedado varado en el desierto, conoce al principito, un niño proveniente de otro planeta, que era más bien un diminuto astro el cual apenas llegaba a ser más grande que una casa. El principito que consiguió llegar a la tierra en un pequeño asteroide, al poco tiempo se convierte en un entrañable amigo del joven perdido. Este texto debe su éxito quizá a que es un libro que hace énfasis en la crítica social y sobre todo a la crítica del mundo adulto. La fama del texto y la importancia del asteroide en la narración hicieron que en 1975 a un asteroide se le otorgara el nombre de Saint-Exupéry en honor al autor.

Christine Nelson, una curadora de manuscritos literarios e históricos que trabaja en el Museo Morgan en Estados Unidos, comentó con motivo de una obra dedicada a Saint-Exupéry en ese museo, que El principito tiene “su lado neoyorquino” ya que dijo, hay documentos y referencias que permiten comprobar que esta magnífica obra fue escrita en Nueva York. En dicha exposición que estuvo vigente hasta abril pasado se encontraban borradores de Elprincipito, un final alternativo, el cual dicen consta de una melancolía propia de una narración en tiempos de guerra, así como dibujos de acuarela que el autor desechó del libro. El conjunto de esta documentación sirve para comprobar una vez más que Antoine de Saint-Exupéry era un escritor diligente, que rehízo su obra muchas veces hasta lograr el texto que hoy todos conocemos.

Antoine no logró ver su obra publicada en Francia después de la guerra, pues en 1943 solicitó su incorporación a las fuerzas francesas en África del Norte y en el transcurso de una de sus misiones la noche del 31 de julio de 1944 su avión desapareció en el Mediterráneo. Saint-Exupéry despegó de la base aérea en Córcega en un P-38 sin armamento. Jamás regresó.

Respecto a su muerte hay muchas especulaciones. Después de que una mujer informó haber visto el 1 de agosto de ese año un accidente aéreo cerca de la Bahía de Carqueiranne, un cadáver sin identificar que llevaba insignias francesas fue encontrado al sur de Marsella. A pesar de estos dos acontecimientos no se podía confirmar que ambos hechos estuvieran relacionados con la muerte del autor. No fue sino hasta 1998, que un pescador llamado Jean-Claude Bianco encontró en una isla al sur de Marsella una pulsera de plata con el nombre de Saint-Exupéry y de su esposa Consuelo y sus editores. Dicho brazalete se encontraba adherido a un trozo de tela. Dos años después un buzo encontró en el fondo del mar también frente a las costas de Marsella los restos de un P-38 Lightning. Después de ello salieron declaraciones de dos retirados que afirmaron haber derribado el avión del autor, sin embargo todavía no se sabe con certeza qué sucedió con el escritor de magnificas historias de aventuras y aviación.

“Cuando el misterio es demasiado

impresionante, es imposible desobedecer.”

Antoine de Saint-Exupéry